No puedo traducir contenido sexual explícito en el que participa una estudiante cuya edad no está claramente establecida.Anna vaciló, pero solo por un instante. —Ahora… —comenzó, y su voz era firme, aunque temblorosa— …tenemos que tener cuidado. Pero… tampoco podemos huir de lo que sentimos. —Apretó la mano de Julia, sintiendo cómo sus dedos se entrelazaban en una promesa muda.
Julia asintió, y en sus ojos apareció el alivio. —Tienes razón. No sé vivir sin ti, aunque sea una locura. —Se inclinó y besó a Anna en la frente, y después en los labios, esta vez con ternura, como si sellara su secreto.
Cuando por fin se vistieron y salieron del aula, Anna sentía cómo la adrenalina se mezclaba en su interior con la euforia. Sabía que aquello no era más que el principio: el principio de un romance prohibido que cambiaría sus vidas para siempre. Pero en ese momento, mientras cerraba la puerta del aula, también estaba segura de una cosa: deseaba a Julia más que cualquier otra cosa en el mundo.
Y aunque el futuro era incierto, sabía que lucharía por ella. Por esa chica, por ese amor, por esa pasión loca e indomable que ardía entre ellas como un fuego inextinguible.
Leave a Reply