Autor: Tímido
Confesión:
Desde hace algún tiempo aparece en mi cabeza una fantasía que nunca le he contado a nadie. Me imagino situaciones en las que asumo el control total: domino, decido, guío. No se trata solo de sexo, sino de la tensión, del momento en que la otra persona me entrega el poder y confía en mí incondicionalmente.
En la vida real soy tranquilo, más bien retraído. Y, sin embargo, en estas fantasías me siento fuerte, implacable, seguro de mí mismo. A veces imagino elementos de BDSM: una venda en los ojos, las muñecas atadas, órdenes susurradas.
No he hecho nada malo. No he hecho daño a nadie. Pero temo que aquello que llevo en la cabeza pueda salir algún día a la luz. Temo que alguien vea ese otro lado de mí: el que ansía el control y traspasar los límites.
¿Es solo una fantasía inocente o algo que debería reprimir?
Penitencia:
Penitencia, me presento ante ti con mis pensamientos oscuros. En mi imaginación deambulo, deseando dominación y control, como si liberarme de esta jaula interior me diera poder. El valor de la confianza y la entrega en mis fantasías me tienta, pero temo que estos deseos se estén convirtiendo en un hilo peligroso que pueda enredarme con la realidad. Lo confieso en silencio: no he hecho daño a nadie, pero el miedo a ser descubierto es mi prisión. Hazme inocente ante estos deseos, para que pueda aprender a dominarlos.
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